martes, 22 de mayo de 2012

Volverán las oscuras golondrinas...

Hoy desperté romántica. Si, hace un tiempo largo escribí precisamente sobre ésto. Con desencanto y hasta tristeza, hablé acerca de cómo todo es tonto e inútil. Y qué pasó? Tres años después me encuentro a mí misma releyendo a Becquer, el más obstinadamente romántico de los poetas. Cuando habla de amor, su pluma traza arcoiris sobre los versos. Cuando habla de pena, sus palabras son lágrimas de tinta. Siempre quise escribir como él. Intentaba generar rimas que transmitieran, como las suyas, tanto sentimiento de un modo tan mágico. Por supuesto no lo logré jamás. Es en parte la razón de haber dejado de escribir, digamos que la frustración mató mi inspiración. No planeo volver al ruedo de la poesía, se siente extraño y ajeno a mí después de tantos años. Pero desperté releyendo a Becquer. "No digáis que, agotado su tesoro, de asuntos falta, enmudeció la lira; podrá no haber poetas; pero siempre habrá poesía." Con o sin mí habrá poesía. Así que seguiré leyendo, lagrimeando como boba, sintiéndome "espíritu sin nombre, indefinida esencia..." un ser luminoso y etéreo atrapado en la mística de sus palabras.. Hasta que llegue el día en que todo vuelva a ser como hasta ahora. "El romanticismo ha muerto!" gritaré entonces nuevamente, con desencanto y hasta tristeza, porque todo será tonto e inútil...nuevamente...


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